EL RUIDO MENTAL

EL RUIDO MENTAL

¿QUE ES EL RUIDO MENTAL?

Nuestra mente es dualista en varios sentidos diferentes siendo uno de ellos el hecho de que es capaz mantener una doble existencia: la vida mental interior del propio individuo y la realidad física que le rodea.

Esta distinción se manifiesta con el ruido mental y responde en muchas ocasiones a esa voz interior, a ese diálogo interior que muchos confunden con el acto de pensar. Nada más lejos de la realidad, esa voz, ese ruido, realmente poco tienen que ver con pensar.

¿CÓMO FUNCIONA?

Nuestra mente, cuando la dejamos libre, tiende a inventar su realidad analizando el pasado, o mejor dicho, interpretando los acontecimientos pasados, y proyectando en el futuro las distintas situaciones tal como entiende que deben ocurrir.

Es decir,  coge situaciones reales que han ocurrido, las interpreta en función de nuestras propias circunstancias (estado de ánimo, miedos, creencias, educación, etc.) y sobre esa propia realidad inventada hace sus propias cábalas de cómo, exactamente, deben producirse los acontecimientos futuros.

Todo esto se produce a través de diálogos mentales, ruido, que mantenemos con nosotros mismos.

Si prestamos un poco de atención nos daremos cuenta de que pasamos todo el día dialogando con nosotros mismos o haciendo eso que algunos llaman erróneamente pensar.

Ninguno podemos evitar, estemos en la situación en la que nos encontremos, que nuestra mente se disperse y empiece a volar sola, diciéndonos a nosotros mismos, por ejemplo: luego tengo que preparar la cena, ¿tendré carne en la nevera?, que no se me olvide mañana llamar por teléfono a Juan, le voy a decir esto aquello y lo otro, porque no me gusta lo que ha dicho sobre mí, etc., etc.

Si permitimos que el ruido mental se apodere de nosotros nos pasaremos el tiempo dialogando con nuestra mente y dejaremos de atender a lo real. Nuestra mente se apropiará de nuestra vida hasta el punto de que no nos permitirá concentrarnos en absolutamente nada viviendo una vida paralela a la realidad.

¿QUÉ NOS PROVOCA?

Las emociones son producidas por el diálogo interior de mi mente y son el resultado de la confrontación entre lo que mi mente espera de la realidad, a través de ese ruido mental, y de la propia realidad que ocurre.

Cuando permitimos que el ruido interior se active, dejamos paso a nuestras creencias limitantes, a nuestros miedos e inevitablemente generaremos la activación, en nuestro cerebro, de dos sustancias llamadas glutamato y cortisol. Estos neurotransmisores predisponen nuestro cerebro para afrontar situaciones de estrés y lo preparan para afrontar lo peor, por lo tanto, una vez generadas no podemos impedir encontrarnos en la peor situación posible para afrontar los acontecimientos.

De este modo, cuando permitimos que el ruido mental se adueñe de nosotros, inevitablemente empezamos a mentirnos construyendo en nuestra mente una idea de cómo deberían ser las cosas que nos pasen. Pero la realidad es tozuda y, por mucho que pensemos que las cosas deben ser de un modo determinado, los acontecimientos ocurrirán como tengan que ocurrir, sin más.

El problema se presenta cuando la realidad es diferente de lo que habíamos pensado y, al haber generado ya los neurotransmisores que hemos mencionado, no podemos impedir sentir un estado interior negativo puesto que hemos preparado a nuestra mente para ello. En ese punto afloran las emociones negativas provocando ese miedo, ansiedad y frustración.

¿COMO AFRONTARLO?

El diálogo interior se produce porque vivimos nuestra vida de una manera inconsciente en el sentido de que no somos conscientes de la propia realidad y permitimos que nuestra mente, de forma automática, la interprete.

Este ruido interior está totalmente ligado al número de pensamientos que tenemos. Se calcula que cada uno de nosotros mantenemos alrededor de 60.000 pensamientos cada día.

Si reducimos el número de pensamientos reduciremos el ruido interior y esto se consigue viviendo de forma consciente, es decir manteniendo el control de la realidad y aceptando esta sea la que sea.

Resulta mucho más inteligente y productivo para nuestra mente aceptar la realidad y trabajar sobre ella que inventar o interpretar de forma inconsciente los acontecimientos para que estos se adapten a lo que esperamos de ellos.

Necesitamos estar alerta de cómo se comporta nuestra propia mente y, cuando detectamos que empieza a vagar sola, debemos traerla a la realidad. Cuando estamos centrados en una determinada actividad y nuestra mente se evade a otro tipo de pensamientos el ruido mental ha hecho acto de presencia. En ese momento, una vez detectado, debemos dejar marchar estas idas y volver a traer nuestra mente a la actividad previa. Esto se llama vivir en el presente y es la única forma de reducir el ruido mental.

Resulta sorprendentemente sencillo lo que se consigue en este sentido con un poco de práctica. Sólo necesitamos intentarlo y el ruido interior se irá disipando y con él gran parte de las emociones negativas.

No somos conscientes de nuestro propio ruido mental hasta que somos capaces de mitigarlo, aunque sea en parte. Por buscar un símil, es como cuando desconectamos ese aparato de aire acondicionado que lleva funcionando todo el día, ya nos habíamos acostumbrado a él y parecía que no estuviera ahí pero, cuando lo apagamos, la sensación de paz es increíble y es, en ese momento cuando somos conscientes de lo molesto que resultaba.

 

 

Artículo escrito por Miguel Angel Contreras

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